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Tribuna de Análisis

Ambientalistas centroamericanos se oponen a megaproyectos

Ambientalistas centroamericanos se oponen a megaproyectos

SAN SALVADOR

 

Varias organizaciones centroamericanas integrantes de la federación Amigos de la Tierra Internacional, realizaron una conferencia de prensa en la capital salvadoreña, San Salvador, para manifestar su rechazo a los megaproyectos en la región, principalmente por sus impactos medioambientales y sociales.

Ceiba, Madre Tierra, Coecoceiba y Cesta, organizaciones representantes de Amigos de la Tierra en Guatemala, Honduras, Costa Rica y El Salvador respectivamente, se reunieron para discutir sobre los grandes emprendimientos "de desarrollo" en sus países.

Uno de los proyectos que más preocupa, especialmente a El Salvador, es el de la Carretera Longitudinal del Norte, que se construirá en ese país.

Se trataría de una ruta que, con más de 300 kilómetros de largo, uniría el municipio de Metapán, en el departamento de Santa Ana (noroeste), con el de Concepción de Oriente, en La Unión (este).

Otro emprendimiento que preocupa es el de la construcción de la central hidroeléctrica bi-nacional El Tigre, en la zona limítrofe entre El Salvador y Honduras. Los grandes proyectos mineros, que implican el uso de cianuro, también preocupan a los ambientalistas.

La construcción de la Carretera Longitudinal del Norte costaría, según el gobierno salvadoreño que preside Antonio Saca, 233.6 millones de dólares. Sería financiada por la "Cuenta del Desafío del Milenio", programa de ayuda de Estados Unidos a "proyectos de desarrollo" de países pobres.

Según el diario salvadoreño Co Latino, el director de Cesta, Ricardo Navarro, dijo en la conferencia de prensa que el dinero que se utilizará para la construcción de la carretera podría ser muy útil para El Salvador, pero no para usarlo en grandes proyectos de infraestructura.

Los grupos ambientalistas centroamericanos de Amigos de la Tierra alertan que la construcción de la nueva carretera significará la deforestación de grandes extensiones de tierra, para permitir el paso de la ruta.

Agregan que la nueva vía obligaría a una masiva migración de población hacia las ciudades, porque mucha gente que vive en las zonas por las que atravesará la ruta deberá abandonar sus viviendas.

Las organizaciones ambientalistas explican además que la nueva carretera, sumada a la falta de educación vial para la población, conducirá a un aumento de los accidentes de tránsito en el país.

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