Se muestran los artículos pertenecientes al tema Economía.

Alternativas al comercio capitalista.

20070110025841-botnia.jpg

 Por Martín Flores


 El neoliberalismo ya ha demostrado el rotundo fracaso de su fórmula: economía para pocos, ruina para muchos, centros poderosos, periferias excluidas... cada vez más gente a la vera del camino. Pero existe otra economía, otra realidad, en la que la producción es posible sin la presencia y el control de los patrones.

Grandes corporaciones, dueñas de todo, tienden cercos y vallados alrededor de sus fastuosas sucursales, sedes imperiales, que vienen, comen como langostas y se van sin dejar nada, mientras las desarrapadas multitudes contemplan desde lejos, desde afuera, el inalcanzable esplendor de los elegidos.

El neoliberalismo globalizador, que pretende igualar en pensamiento y en conductas pero no en oportunidades, se propone también someternos a un modo de producción y de consumo enemigos de la naturaleza y de la gente. Este ritmo de vida occidental, que se impuso prometiendo paraísos y panaceas, en pocos años ha provocado la vertiginosa reducción de los bosques, el peligroso avance de la desertización, el calentamiento del planeta, y ha agredido seriamente el agua, la tierra y el aire, elementos esenciales para la preservación de la vida. Adicionalmente, se han desarticulado numerosos
mecanismos de solidaridad y han desaparecido diversos espacios de sociabilidad donde se creaban importantes lazos de encuentro y se enfrentaban problemáticas comunes.

La competitividad, el individualismo y la desconfianza, la tiranía de los relojes, el desenfreno publicitario y la excesiva importancia de las cosas, han desplazado el valor de la vida hacia nostálgicos rincones. Las industrias de miedo y soledad imponen sus narcóticos productos. Estamos solos ante un despótico mercado que nos vende todo. Todos solos frente a él. Tenemos que pagar hasta para morirnos.

Esta tenebrosa realidad comenzó a imponerse implacablemente a partir de la última dictadura y alcanzó su auge durante la década de 1990. A fin de siglo nos vimos a oscuras y dispersos. Mientras se disparaba la desocupación, se multiplicaba la pobreza y el país se hundía, millones de argentinos se aferraban a sus licuadoras y televisores, a sus autos nuevos y microondas.

Cuando llegó el colapso, llegó violentamente, como una inesperada tormenta en medio de la noche, y avisó que nadie se salva solo.

El país pareció sacudirse en pocos días de un prolongado letargo. La transición diezmó la tradicional solidez de la clase media y sacudió a toda la sociedad, que supo ejercer una fuerte y renovada presión a los poderes de turno.

(... continúar leyendo artículo



Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]